“Nunca he dejado de escribir, pero se ha canalizado de diferentes formas”, afirma Piedelobo

Álvaro Piedelobo, escritor desde apenas los 7 años cuando comenzó a escribir cuentos. La poesía vino después, en la adolescencia cuando descubrió que era un campo donde se sentía cómodo. Siempre ha hecho de la escritura un refugio donde encontrarse, donde de alguna forma estar a salvo del exterior.

En la actualidad, Piedelobo tiene ocho libros publicados, el primero en 2016 llamado «Desorden versificado» a través del cual tuvo la oportunidad de expandirse en el mundo de la poesía presentándolo por diferentes ciudades de España. En 2018 publicó “Soledades”, un poemario que replantea el concepto que tiene la sociedad sobre la soledad. Además, también ha escrito “Me duelo a un vuelo”, una colección de 6 libros que propone un viaje colectivo a través de la poesía.

Sin embargo, el poeta también tiene una faceta sorpresa y es que desde 2016 comenzó a salir a las calles con la performance poética de la máquina de escribir bajo el lema “tú me das el tema y yo escribo el poema”.

Descubre al escritor a través de esta entrevista para Mocca Magazine:

Pregunta: Álvaro, ¿cuándo y cómo se despertó en ti esta vocación?

Respuesta: Todo empezó por la invitación a un evento que organizaba Momento Verso. La propuesta nació desde la performance, «a ver qué ocurre y cómo reacciona la gente». Tuvo muy buena acogida y entonces empezaron a hacerlo de forma regular. Hicieron un evento que estaba coorganizado por la Comunidad de Madrid en el que invitaron a diferentes escritores que no habían hecho eso nunca en su vida y ahí me invitaron a mí. Obviamente fui, y me encantó. Me sentí muy a gusto, pero tampoco le di muchas vueltas. Es de estas cosas que pasan una vez en la vida y sigues. Yo en ese momento estaba con el apogeo por mi primer libro y haciendo muchos recitales.

Fue unos meses después, en 2016, que Pablo Urizal, un compañero que ya lo estaba haciendo en su día, me invitó a hacer la performance poética de la máquina de escribir bajo el lema “tú me das el tema y yo escribo el poema” en el rastro de Madrid. Ahí fue cuando realmente surgió la chispa, con Pablo me entiendo muy bien y me siento muy a gusto. Entonces de pronto, las calles eran un espacio nuevo donde hacer lo que amo y en amistad.

Pregunta: ¿Pensaste que acabarías escribiendo poesía?

Respuesta: Imposible. Si que es verdad que yo de pequeño, con 7-8 años, escribía muchos cuentos y mi familia siempre bromeaba con que yo iba a ser escritor. Con el paso de los años, en la adolescencia, escribía a mi novia de entonces, pero no sabía si eran poemas o qué eran. Nunca he dejado de escribir, pero se ha canalizado de diferentes formas. Y fue, después de la adolescencia, cuando rompí con esta chica, que mi manera de salir fue escribir sobre lucha política y social. Ahí comencé a escribir poesía desde el lugar más reivindicativo.

Entonces, cuando me preguntan si me imaginaba este futuro, mi respuesta es que ha habido un largo proceso en el camino a ser un escritor, de escribir cuentos a escribir sobre el amor hasta reivindicación. Pero nunca me podría haber imaginado que este sería mi trabajo. De hecho, los mismos familiares que cuando era peque me incentivaban a escribir, vieron que me lo tomaba en serio y fue cuando les dio un poco de vértigo. Yo estaba estudiando Economía y lo dejé cuando me quedaban 6 asignaturas para terminar. Cuando saqué el primer libro y empezaron a ofrecerme a ir a recitales en diferentes ciudades vi la oportunidad de viajar y hacer poesía al mismo tiempo, entonces dejé todo. Yo con 19 años tenía un trabajo con contrato fijo en una biblioteca de un colegio, pero me ataba la ciudad y yo quería viajar.

Entonces, en cierto modo entiendo a mi familia, imagínate lo que es que tu hijo te diga: oye que voy a dejar el trabajo y la universidad y me voy a ir a recorrer mundo con mis poemas.

Pregunta: Tienes una labor muy importante ya que a través de la poesía se puede transmitir una inmensidad de emociones ¿cómo te sientes?

Respuesta: Yo siento que escribo poesía desde diferentes lugares, escribo poesía como Álvaro Piedelobo, como mi persona, desde mí para mí, que se trata de un espacio de intimidad, es un espacio de exploración y juego. Cuando escribo para otras personas soy una persona con una máquina de escribir, soy un canal, estoy vacío y la información llega desde la escucha. Hay otra faceta de escribir poesía que es desde el automatismo que también tiene que ver con el juego, pero desde otras actividades. Por ejemplo, me llama la atención una lata que está a punto de caerse de la papelera, eso me inspira y escribo para esa lata, no es para mí, es que esa lata merece un poema.

Pregunta: ¿Qué sientes cuando al leer tu poesía alguien se emociona?

Respuesta: Siento agradecimiento, es de las cosas más bonitas que me pueden pasar. Ya no solo por lo que la poesía hace, que eso es lo primero que agradezco, que la poesía sea permeable, atraviese las fronteras que de por sí tenemos en esta sociedad como personas. Más allá de eso, agradezco a la gente que se acerca y se lo permite, porque hay mucha gente que por ejemplo está sintiendo pero no lo tolera.

Esto es algo que me pasó en mi viaje a Argentina, cuando hacía los recitales allí la gente lloraba, se reía, se expresaba libremente, y eso aquí, aunque seamos una sociedad muy libre, cuesta mucho más; vamos con una armadura muy potente.

Pregunta: En muchas ocasiones se te ha podido ve con una sonrisa de oreja a oreja mientras escribes ¿en qué piensas? 

Respuesta: Yo estoy en el poema, el poema me divierte, me cuenta cosas, me hace gracia, de pronto es como: «anda mira qué me dice el poema». Es como si fuera una especie de sorpresa para mí también, entonces esa es la sonrisa que me sale.

Pregunta: Todo escritor tiene uno o varios referentes, ¿quiénes son los tuyos?

Respuesta: A nivel de poesía yo tengo a un referente que se llama Suso Sudón que admiro muchísimo. Suso es la persona que me dijo “enseña lo que haces”. Yo antes era un escritor de cueva, escribía pero no se lo enseñaba a nadie y fue Suso, que ya tenía gran recorrido como poeta, que me dijo “vente a un micro abierto y recitas”, él me abrió las puertas. Es la persona que me ha servido de inspiración y de referencia.

También admiro mucho a Chantal Maillard como poeta y ensayista, en general me cuesta coincidir al 100% con un pensamiento y con ella me siento muy en sus palabras, rara vez estoy en desacuerdo con ella.

Pregunta: ¿Cuál fue el primer libro que te impactó y por qué?

Respuesta: El libro que más me ha marcado es T.A.Z. (Zona Temporalmente Autónoma) me marcó porque me enseñó a vivir de alguna forma. Habla de las zonas temporalmente autónomas, esto es, son espacios que temporalmente, por un tiempo delimitado, son autónomos; es decir, no necesitan nada más para existir. Yo creo mucho en las zonas temporalmente autónomas, por un momento parece que es como que se desdibuja el tiempo y solo existe el presente, no existe otro contexto.

Cuando me pongo con la máquina en la calle con esta propuesta se abre una zona temporalmente autónoma y se genera una energía que cambia la atmósfera y hace que, en una ciudad como Madrid, que jamás nadie se acercaría a hablar con un desconocido, llega una persona y se desnuda ante ti, eso es una zona temporalmente autónoma.

Pregunta: ¿Tus libros siguen alguna línea?

Respuesta: Si, hay un parte de mi poesía que es bastante juglar, es como una canción; es verdad que estoy bastante influenciado, yo he crecido con gente relacionada con la canción de autor y se me ha pegado. También tiene una parte muy clara hacia la sanación y una llama subversiva, una fusión de reivindicar lo vivo.

Pregunta: ¿Tienes alguna manía a la hora de ponerte a escribir, algún ritual?

Respuesta: Yo ritualizo mucho todo, volviendo al T.A.Z., la manera de abrir una zona temporalmente autónoma es teniendo un gesto antes y después de hacerlo, abres y cierras el espacio, por eso es temporal. Entonces cuando escribo con la maquina mi ritual es escribirme un poema para mí antes que para nadie y cuando escribo en mi casa me gusta encenderme mi vela y ponerme una música tranquila, es decir generar un ambiente Zen.

Pero también soy muy propenso a coger las oportunidades, los impulsos; es decir, igual voy por la calle y de repente me viene inspiración y cuando el pecho me coge las ganas de escribir no puedo decir que no.

Pregunta: Para ti, ¿qué es lo más importante en una poesía?

Respuesta: Que sea verdad, en la poesía hay mucha ficción y está perfecto pero que el trasfondo sea cierto, es decir que detrás de la forma y los sentimientos expresados haya verdad. Lo más importante es que la poesía debe mantenerse joven, en movimiento y evolución.

Pregunta: ¿Qué es más importante la forma de escribir o la historia?

Respuesta: Ambas, no puedo elegir. A mí me gusta mucho el juego entonces cuando veo un poema que fonéticamente es divertido, a lo mejor no me cuenta nada, pero me encanta. Sin embargo, puede carecer de forma pero que me toque y me sorprenda.

Pregunta: ¿Cuáles crees que son los principales obstáculos a los que se enfrenta un escritor?

Respuesta: En este mundo hay mucho miedo al folio en blanco, a la falta de inspiración, a bloquearte. La verdad es que yo no lo comparto tanto, porque creo que la gente se exige mucho; yo cuando no estoy inspirado no escribo, no es algo que me preocupe. Aunque como cualquier otro escritor o persona en este sistema capitalista, la primera preocupación es mantenerte con sustento, el mundo editorial está muy podrido y el mundo de la autogestión es muy complicado.

Pregunta: ¿Te atreverías a dar alguna sugerencia o consejo a quienes quieran publicar sus poemas?

Respuesta: Diría: no te preocupes no lo hagas, realmente si no lo sientes está bien que no lo hagas, creo que si de verdad quieres que se publique algo lo vas a sentir, vas a sentir una impulsión que te agarra y que te empuja, sea de la forma que sea y lo harás y no tendrás dudas. Entonces si estás indeciso, date espacio, no lo hagas por el momento, igual tiene que madurar la obra, igual tienes que madurar tú para afrontar el proceso de publicar o incluso igual es porque te tiene que venir una oportunidad que va a ser la perfecta para esa obra. No lo hagas si no lo sientes.

Pregunta: Si quisieras convencer a alguien para que leyera tus poesías ¿cómo lo harías?

Respuesta: Yo les diría: si quieren asomarse a mi poesía que sea sabiendo que van a encontrar su propio reflejo, van a tener que mirar hacia dentro y eso posiblemente les transforme.

Por:

Delia Echávarri

Lleno de vitalidad, en aspectos dulce pero también intenso, así es MOCCA. Puedes leernos tan rápido como si se tratara de una taza de tu café favorito.

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