El sangrado libre

El sangrado libre o free bleeding es una forma distinta de vivir el ciclo menstrual que tienen las personas que menstrúan, ya que no hacen uso de compresas y tampones desechables, ni de la copa menstrual. Este “movimiento” nació como protesta en los años 70 ante la aparición de casos de síndrome de shock tóxico, una infección muy grave pero poco frecuente que es provocada por el uso de tampones (que también se puede dar por copa menstrual) y que puede llegar a ser mortal.

Imagen: Kiran Gabdhi

“Originalmente, el síndrome de shock tóxico estaba ligado al uso de tampones súper absorbentes. Las investigaciones llevaron a la creación de mejores tampones y mejores hábitos de uso, como cambiarlos con frecuencia. La cantidad de casos de síndrome de shock tóxico se redujo drásticamente. En la actualidad, aproximadamente la mitad de los casos de síndrome de shock tóxico están relacionados con la menstruación«.

Uno de los que podríamos llamar referentes sería Kiran Gabdhi, la cual hizo un maratón mientras sangraba libremente.

El sangrado libre no deja de ser un movimiento feminista y ecologista, dado que las compresas y los tampones contaminan el planeta por estar hechos de plástico, es verdad que la copa menstrual fue una iniciativa buenísima para contrarrestar esas opciones, pero también se puede dar el síndrome de shock tóxico por la copa menstrual. También existen las compresas de tela que no tiene porque dejar de ser un buen compañero si te interesa empezar con el sangrado libre o si quieres tener una menstruación más segura y sana.

De hecho, uno de los grandes mitos de que “la regla huele mal” es dado por los tampones y las compresas, ya que son de plástico y no dejan respirar, tienes durante horas un trozo enorme de plástico dentro o fuera de tus zonas íntimas, además de que los tampones no solo absorben la sangre menstrual, también puede alterar tu flora vaginal por absorber otro tipo de fluidos necesarios para tu flora. 

También se considera feminista precisamente por visibilizar, desestigmatizar y generar una resistencia y una luchar contra el tabú que se ha formado al rededor de la menstruación. Este tabú que a día de hoy sigue existiendo más de lo que creemos, es un constructo cultural y social, ya que antiguamente nuestras ancestral ya practicaban el sangrado libre, se habilitaban espacios solamente para poder transitar en tranquilidad la etapa del sangrado y se utilizaba la sangre como ofrenda a la tierra, porque la menstruación se consideraba algo divino y sagrado.

Pero podemos ver como en la religión católica “la menstruación es una maldición que la mujer debe vivir por los pecados cometidos, hace tanto, tanto tiempo”.

“Las feministas de la segunda ola, que se produjo durante las décadas de los sesenta y los setenta, reivindicaron el cuerpo de la mujer y sus procesos. Lo hicieron, especialmente, desde el Colectivo de Mujeres de Boston, que publicó el libro Nuestros cuerpos, nuestras vidas. Aunque hoy se visibiliza la regla desde el arte y a través de las redes sociales, se sigue silenciando en el ámbito personal, especialmente cuando hay hombres cerca. Ya no es una maldición, pero sigue arrastrando vergüenza.”

Purificación Heras, profesora de Antropología de la Universidad Miguel Hernández de Elche, explica el temor a la regla a partir de su propio nombre. Heras refiere al hecho de la construcción de las mujeres como «sujetos impuros en algunos momentos y circunstancias».

«Esta idea de purificación, de influencia judía, también enraizó en el cristianismo. Hasta hace poco, estaba prohibido que las mujeres menstruantes recibieran la comunión», nos recuerda Heras. Un texto del Antiguo Testamento, el Levítico, habla de la impureza de la mujer con la regla: «Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete días estará apartada; y cualquiera que la tocare será inmundo hasta la noche».

Heras también recuerda un artículo de Fátima Mernisi sobre las restricciones a las mujeres musulmanas a partir de una relectura del Corán: «Ha sido el interés masculino por preservar su poder lo que ha rodeado de rechazo a las mujeres y a la menstruación, algo que intentó desterrar Mahoma», dice Heras parafraseando a Mernisi.

A June Fernández, directora de Píkara Magazine, también le llama la atención esta asociación de la menstruación con lo sucio y lo contaminante: «Me parece curioso que se asocie con la suciedad la regla cuando en realidad es un proceso de limpieza: se desprende el endometrio y se regenera de alguna forma el útero».

«Es importante el no tener asco a tu propio cuerpo, a tus propios fluidos. Por ejemplo, a muchas mujeres les da asco la sangre menstrual, pero no el semen o la sangre en la nariz. Sin embargo, la regla nos dice cosas sobre nuestro cuerpo», explica Irusta.

He aquí uno de los peligros del discurso esencialista sobre la menstruación: la posibilidad de reducirlo a la capacidad reproductiva. Para Irusta es importante recordar que «somos algo más que cuerpos que pueden tener criaturas»

Erika Irusta considera que reivindicar el ciclo menstrual es una cuestión política y su mayor aspiración es abrir un debate real en términos políticos. «Nuestros cuerpos se han politizado y cuando nos querían dentro de casa se hizo un discurso sobre la menstruación, pero cuando nos querían fuera de casa se hizo otro», remacha.

Vivimos en una sociedad que ha hecho que la menstruación sea un tabú, no tenemos conocimiento menstrual y tener la regla es siempre una pesadilla, o lo concebimos así. La realidad es que el ciclo menstrual es un ciclo más de la vida y entenderlo es entendernos, entender las diferentes fases que tiene y cómo nos influyen físicamente, emocionalmente y psicológicamente. 

El sangrado libre se basa en poner conciencia sobre tu cuerpo y escuchar las señales que te manda, prestando atención a nuestras necesidades, que son distintas dependiendo del ciclo menstrual de cada una y totalmente válidas, para poder saciarlas y poder reconciliarnos con nuestro ciclo, con nuestro cuerpo.

Pero no nos han enseñado a reconocer las señales ni a escuchar nuestro cuerpo, porque eso significa validarlo y darle el espacio que se merece, y eso sistemáticamente no interesa. Lo que han hecho es enseñarnos a rechazarla y a desvincularnos de ella, cuando es un proceso súper importante del cual no se puede ser esencialista y reducirlo solo a la reproducción, es un proceso natural y hormonal que nos atraviesa y no solo durante la etapa del sangrado, si no durante todas las fases, todas son importantes y necesarias, más adelante publicaremos un artículo hablado de ellas.

Como opinión personal, podría decir que entender mi ciclo y darle la importancia que merece me ha cambiado la vida, ha sido un proceso de autocuidado, comprensión y compasión hacia mi misma. Desde que empecé con todo este proceso hasta ahora, he aprendido muchísimo y sé que lo seguiré haciendo. Cada proceso tiene sus tiempos, y identificar señales y escuchar a tu cuerpo en este sentido cuando nunca lo has hecho es difícil, sobre todo al principio, por eso tenemos que ser comprensivas con nosotras mismas y nuestra forma diferente de vivir el ciclo menstrual. 

Cuando me refiero a escuchar a nuestro cuerpo es prestar atención a cuando sangramos, es una sensación para mi muy parecida a tener ganas de ir al baño pero un poco más urgente. Una vez la notas, vas al baño y sangras directamente, por eso al principio es mejor que estéis en casa y os acostéis con una toalla o una compresa de tela para ir identificando esas señales. Porque aunque nos sorprenda, no sangramos todo el tiempo, tenemos intervalos en los que no sangramos y momentos en los que sí, la clave esta en identificar los momentos en los que vamos a sangrar y ir al baño lo antes posible.

Llevo 10 años menstruando y el dolor ha ido incrementando con los años, pero una vez una enfermera me dijo que las contracciones que sufrimos durante la menstruación se producen porque nuestro cuerpo intenta expulsarlo toda la sangre menstrual para evitar infecciones, por lo que me dí cuenta que ese dolor que sufría era mi cuerpo haciéndome un favor, cuidándome. No podemos olvidarnos de que la etapa del sangrado no deja de ser sangrar, que se produce porque se desprende el endometrio dado que no le ha llegado ningún óvulo fecundado. Tu cuerpo está sangrando algo que se ha estado creando durante todo el mes, por lo que necesita ciertos reposos y cuidados.

El problema es que no podemos llevar el ritmo de vida que se nos exige, y no se nos da tiempo durante los días del sangrado para poder vivirlos con reposo y cuidado si es lo que necesitamos, además de que hay mujeres que sufren de ovarios poliquísticos o endometriosis, enfermedades totalmente invisibilizadas, las cuales no tienen un hueco digno en la sociedad para poder sobrellevarla, ni de forma física teniendo unos días establecidos por ley, cosa que en otros países ya se está llevando a cabo:

“No es la primera vez que se ha debatido la licencia menstrual pagada en China, y otros territorios de la región, entre ellos Japón, Indonesia y Corea del Sur; Taiwán ya tienen leyes que garantizan días de descanso para las mujeres durante sus períodos”.

“Es un derecho del que no se ha escuchado hablar en la mayoría de los países occidentales, pero cada vez más mujeres de alto perfil están llamando la atención al problema.”

Lena Dunham, creadora de la exitosa serie de HBO «Girls», recientemente habló abiertamente sobre las dificultades de vivir y trabajar con endometriosis —una enfermedad dolorosa y poco conocida que está asociada con la menstruación, donde un tejido que recubre el útero se extiende fuera del mismo— en un ensayo titulado «The Sickest Girl» (La chica más enferma).

Sanidad tampoco ayuda, ya que faltan muchos estudios acerca de estas enfermedades, creo que podéis deducir porqué. Yo decidí darme esos días, según lo necesitara yo y mi cuerpo, dado que por ahora al ser estudiante y gracias a mis padres, tengo el privilegio de poder hacerlo, pero no debería ser un privilegio.

Como regla general, tengo el segundo día y el tercero de reposo absoluto, siempre y cuando no sienta que necesito otra cosa, como ir a dar un paseo por ejemplo. Darme ese espacio y ese tiempo me ayudó a escucharme y a centrarme en mi ciclo menstrual, a conectar con él, a no repudiarlo. Me empezó a pasar cuando usaba la copa y veía cómo se caía la sangre de ella, nunca la había visto así porque prácticamente siempre la he visto en un tampón o una compresa. Empecé a interesarme y a escuchar a mi cuerpo, relacionarlo con estados de ánimo y momentos anímicos distintos. Y así fue cómo decidí darle importancia en mi vida y entender cuán importante es para mi cuerpo ese proceso.

Esperamos que os hayáis quedado con ganas de más, porque este es el primero de tres artículos que vamos a publicar sobre la menstruación, síguenos en MOCCA Magazine:

Sahara Dolores
Sahara Dolores

Me describo como una persona a la que le gusta mucho aprender intentando tener un pensamiento crítico. Empecé a escribir como medio de expresión a los quince años, pero es algo que he llevado en la sombra, así que me enorgullece mucho poder sacarlo a luz. La escritura nació de mi interés por lectura, es uno de mis grandes salvavidas con la creación artística.

Lleno de vitalidad, en aspectos dulce pero también intenso, así es MOCCA. Puedes leernos tan rápido como si se tratara de una taza de tu café favorito.

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