“Quien asciende demasiado rápido no conoce ese valor ni entiende la suerte que ha tenido”, afirma el escritor Yauci Manuel Fernández

Yauci Manuel Fernández, escritor, psicólogo y emprendedor, de familia cartagenera, aunque nació en Santa Cruz de Tenerife en 1993. Alto, y musculoso, un acento que para nada pasa indiferente y menos cuando hace alguna de las suyas de perderse por el metro o incluso por las calles de Madrid. Tez morena, haciendo referencia a su isla y una barba que le cubre la boca y la mandíbula. Cercano, pero a la vez tímido. Además de tener un carisma muy valorado hoy en día entre los famosos o al menos entre las personas conocidas, es muy simpático con sus lectoras y lectores, vamos como si te conociera de toda la vida. Él mismo se define como un escritor “mindundi”, de ahí su último libro “Crónicas de un escritor mindundi”, que narra las vivencias del autor durante sus primeros dos años de viajes para hacer firmas por distintos lugares.

Descubre al escritor a través de esta entrevista para Mocca Magazine:

Pregunta: Yauci, ¿podrías explicarnos cuándo y cómo se despertó en ti esta vocación? ¿Ha sido difícil?

Respuesta: Mi caso como escritor es curioso porque, aunque empecé joven, no siempre estuve interesado en la literatura. Un día, cuando tenía diecisiete años, no sé muy bien por qué, decidí que escribir un libro debía de ser algo bonito. Me propuse conseguirlo (y soy muy cabezota). En el proceso me di cuenta de todo lo que me faltaba por leer y aprender. El libro lo terminé, aunque nunca quedé demasiado satisfecho con el resultado, pero escribir se convirtió en un descubrimiento para mí. Me ayudaba a evadirme, a centrar mis ideas y a crecer, así que ya no dejé de hacerlo.

Lo más difícil creo que nunca será empezar sino mantenerse. Hace años tenía más tiempo y la cabeza más despejada. Me encanta hacer cosas nuevas y eso hace que a veces no le dediqué a la escritura todo el tiempo que me gustaría.

P: Dentro de la narrativa, ¿qué géneros son los que más te atraen a la hora de escribir?

R: La mayoría de mis libros comparten un componente emocional y vital. No son libros para desconectar de la vida, por así decirlo, sino que son más bien para reflexionar. Aunque claro, no siempre es así (como Crónicas de un escritor mindundi, que es un libro de humor). Sin embargo, me gustaría escribir géneros nuevos. Siempre se dice que un escritor debe centrarse en lo que sabe hacer. Incluso en muchos cursos de marketing te dicen que debes centrarte en crear tu marca, y para eso debes definirte en un género concreto. No es mi estilo. Si no soy libre cuando escribo, ¿cuándo lo voy a ser? Un día quizá escriba un thriller o una novela de ciencia ficción. ¿Por qué no?

P: ¿Cuál fue el primer libro que te impactó y por qué?

R: Me han impactado muchos. Tal vez los primeros que leí que me enseñaron el poder de un libro es la saga de Canción de hielo y fuego (Juego de tronos) con esa riqueza inmensa de personajes tan diferentes y a la vez tan humanos, tan llenos de matices. Creo que fue con George R.R. Martin con quien descubrí los universos que pueden construirse con palabras.

P: Todo escritor tiene uno o varios referentes, ¿podrías contarnos quiénes son los tuyos?

R: Tengo muchos también, claro. Probablemente el libro que más me ha impactado es 1984, de George Orwell. Un lector siempre pasa por muchas etapas y al principio me centraba más en la fantasía, pero con el tiempo me he ido centrando más en un tipo de libro más social. En su momento, Nicholas Sparks se convirtió en un referente para mí, creo que es muy clara su influencia en mi novela La biblioteca de Emma, por ejemplo. Aunque como digo, hay etapas y ahora mismo ya no lo sigo tanto.

P: ¿Crees que en tu caso hay cierta conexión entre tus vivencias personales y las temáticas que desarrollan tus relatos?

R: Sin duda, sí. Todos mis libros suelen tener un gran componente real, muchas vivencias mías mezcladas. Por ejemplo, el viaje a Finlandia que se relata en Cada día cuenta lo hice (aunque mucho más joven que el protagonista). El extremo es Crónicas de un escritor mindundi, donde todo lo que se narra es real ¡aunque parezca una exageración!

«Lo que sea, pero que signifique un antes y un después«

Yauci Manuel Fernández

P: Sufrimiento, placer… ¿qué es lo que experimentas a la hora de escribir?

R: Hay momentos para todo. Igual que cuando se lee, cuando se escribe también se suele sentir. Hay que ponerse en la situación, vivirla con la mayor cercanía posible, y eso implica hasta cierto punto un trabajo actoral. Habrá momentos de euforia, otros de tristeza… Es parte del trabajo y es maravilloso.

P: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir, algún ritual?

R: Salvo ayudarme de vez en cuando con una taza de chocolate caliente, ninguna. No soy nada maniático. Tal vez escribir en portátil, pero tampoco es que sea necesario.

P: Para ti, ¿qué es lo más importante en una novela?

R: Creo que eso depende de cada lector. He estado a punto de decir que me remueva, que me haga sentir. Lo que sea, pero que signifique un antes y un después. Eso es lo que significa para mí como lector. Pero sé que hay gente que prefiere novelas que sean puro entretenimiento, que no les haga pensar. Supongo que a veces también me ocurre eso a mí y dependerá del momento o época que estemos viviendo.

P: En algunas ocasiones se ha comentado que es más importante la portada que el contenido, ¿qué opinas?

R: La portada es una herramienta de marketing. Es necesaria, igual que el hecho de que haya una buena maquetación o un buen proceso de edición en general. Hoy (y siempre) vemos que muchos de los libros que ocupan las posiciones de los más vendidos tienen como autores a influencers o personas que sabemos a ciencia cierta que no han escrito el libro. ¿Eso es malo? ¿El marketing acabará con la literatura? No lo creo. Siempre hubo literatura buena, mala, intermedia…

El mundo está lleno de matices, la situación que vivimos afecta a todos los campos. ¿Cuántos libros de coronavirus hemos visto en este año y medio? Eso no quiere decir que sean buenos o malos, simplemente se han visto afectados por una corriente. Con las portadas pasa lo mismo. El contenido de un libro nunca va a poder separarse del marketing de una portada. Eso sí, como lector es indudable que me da pistas sobre su contenido: si veo a un señor con ropa escasa con un cuerpo esculpido a base de gimnasio y con la piel brillante y bronceada, probablemente sabría de antemano que no va a ser mi tipo de libro.

P: ¿Qué es más importante la forma de escribir o la historia?

R: Esa es una pregunta muy difícil y la respuesta siempre va a depender de gustos. Creo que debe haber un mínimo en ambas. Si está mal escrita, acaba siendo ilegible. Si por el contrario una novela de seiscientas páginas trata de una gota que cae desde el grifo hasta el desagüe, probablemente también acabará por ser imposible terminarla de leer (aunque cuando digo esto oigo voces de conocidos que defienden la forma frente al fondo). La literatura aúna ambas. Son inseparables. Tal vez, por mi forma de ser, creo que una buena historia contada de forma correcta me aporta más que una historia normal bien contada. Cuestión de gustos.

P: Actualmente, ¿qué aspiraciones tienes?

R: Además de encontrar una impresora que no me deje tirado cuando más lo necesito, mi mayor aspiración es vivir con libertad. Así de simple y complejo.

P: Momentos difíciles a lo largo de tu carrera profesional

R: No sé si habrá habido alguno fácil. Desde que comencé me enfrenté sobre todo a problemas con editoriales: impagos, escasez de libros, faltas de respeto, engaños… He tenido obras «secuestradas» por editoriales, muchos momentos en los que lo que más apetece es abandonar y volver a seguir el camino establecido y normal.

Cuando tienes un trabajo que te da un sueldo mensual, la gente a tu alrededor se alegra mucho de que puedas dejar esa vida «bohemia e inestable». Y bohemia no sé si habrá sido, pero inestable sí, muchísimo. Sin embargo, me siento muy orgulloso de mi carrera como escritor, de lo que he luchado y me he esforzado desde el primer día para crecer y seguir adelante a pesar de todas las dificultades.

«Lo primero que hay que superar es la falta de confianza en ti mismo»

Yauci Manuel Fernández

P: ¿Cuáles crees que son los principales obstáculos a los que se enfrenta un escritor al escribir su primera novela?

R: Lo primero que hay que superar es la falta de confianza en ti mismo. Si no crees que puedas conseguirlo, no podrás. Después hay que estar preparado, o mejor dicho, formado. Sin haber leído mucho o haber estudiado cómo escribir (preferiblemente ambas cosas, claro), probablemente te des cuenta de que te falta conocimiento y técnica. Aunque siempre hay cosas que no sabes hacer, pero lo importante es tener las herramientas para contar lo que quieres contar. Por último, la paciencia. Sin horas, días, semanas y meses de trabajo no se escribe una novela.

P: Y una vez terminada la obra, ¿cuáles crees que son los muros que ha de derribar el autor novel para poder publicar?

R: Principalmente ese amigo o amiga que estudia filología y que se ofrece a hacer la corrección del libro por cincuenta euros (o incluso gratis). Con el primer libro, todo el mundo piensa que, pasado ese filtro de alguien que ha estudiado letras ya es suficiente. Curiosamente, eso les ha pasado a casi todos los escritores primerizos.

Hay que ser conscientes desde el principio que un libro no se trata solo de escribir. Hay un proceso que requiere mucha atención y tiempo por parte no solo del autor sino de un equipo de trabajo que hay que seleccionar bien. Sin un buen corrector o correctora de estilo, publicar un primer libro es una verdadera locura. Hago hincapié en esto porque es necesario, aunque siempre queramos ahorrarnos ese dinero. Repito: es necesario. Si no, lo que vamos a ofrecer al lector no tendrá un buen acabado. Es decir, si se trata de hacer unas croquetas para nosotros, no pasa nada si metes la pata; te las comes tú así que no importa. Pero si las haces para tus suegros no les vas a llevar las que se han quemado. Con los libros pasa lo mismo, solo que no se ven a simple vista los errores. Hace falta un profesional que los detecte y los corrija (y se aprende muchísimo con ellos).

Más allá de eso, hay muchos más obstáculos: un mercado saturado de novedades y escritores, por lo que si quieres que alguien te lea tienes que diferenciarte mucho y ya se le ha ocurrido a otro ir vendiendo libros firmados por la playa o en los semáforos mientras hacen malabares; editoriales que no arriesgan en autores desconocidos; librerías que cierran las puestas si no hay una cadena de distribución ya establecida… Para escribir y publicar hay que estar bastante loco.

P: Sensación en la firma de libros

R: Recuerdo la primera vez que firmé en El Corte Inglés de Callao, que por cierto me pusieron a tres escoltas (se dieron cuenta rápido de que era un mindundi y no hacía falta), pero fue una sensación increíble. ¡Me sentí famoso con toda la parafernalia que montaron! Y me puse nerviosísimo con tanta gente de seguridad… Ya cuando oyes el anuncio de la firma por la megafonía la sensación es brutal.

P: ¿De dónde viene eso de escritor mindundi?

R: Es una palabra divertida que me encanta, pero sobre todo es para paliar el efecto que tiene la palabra escritor para el ego. En mi vida he conocido a muchos autores y es demasiado frecuente que haya una notable sensación de superioridad por su parte. Decir que soy un escritor mindundi es una forma de decir que soy uno más (que lo soy, y no tiene nada de malo) y de recordarme que empecé desde abajo. Valorar que se crece y se mejora con el esfuerzo y poco a poco es entender el valor de los privilegios y la necesidad de agradecerlos como corresponde. Quien asciende demasiado rápido no conoce ese valor ni entiende la suerte que ha tenido.

P: ¿Te atreverías a dar alguna sugerencia o consejo a quienes se disponen a escribir su primera novela? ¿Qué consejos?

R: No soy nadie para dar consejos. Creo que lo único que puedo decir es que es bueno preguntar e informarse bien. No tomar decisiones a la ligera sin meditarlo. Lo que a unos autores les ha servido no se cumple para todo el mundo, y cada uno tiene que hacer su propio camino según sus metas y su situación. Lo que también hay que recordar es que una novela lleva tiempo, esfuerzo y, sobre todo, requiere paciencia. Sin paciencia, en la literatura todo sale mal. Lo digo por experiencia.

P: ¿Cómo te sientes cuando un libro está terminado?

R: Es una sensación agridulce porque primero viene el subidón, la euforia y la ilusión, y luego recuerdas que debes corregirlo para volverlo a corregir después, y luego otra, y luego otra…

Por:

Delia Echávarri

Lleno de vitalidad, en aspectos dulce pero también intenso, así es MOCCA. Puedes leernos tan rápido como si se tratara de una taza de tu café favorito.

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