01 Aug 1969, San Francisco, California, USA --- Demonstrators remove their brassieres during an anti-bra protest outside a San Francisco department store. --- Image by © Bettmann/CORBIS

La moda como símbolo de lucha feminista

La vestimenta tiene una gran carga de significados que van mucho más allá de las tendencias

La igualdad en la sociedad ha sido siempre la lucha de las mujeres desde tiempos inmemoriales. Si bien, ha cobrado relevancia en los últimos años con los avances sociales y tecnológicos del siglo XXI. La moda, además de caracterizar y representar a la persona que lleva las prendas, también están sometidas a modas, y al tiempo en el que vivimos. Durante muchos años, las mujeres debían ser recatadas en la vestimenta, y ajustar su figura con incómodos corsés que les eran impuestos socialmente, y paradójicamente ahora, y tras muchos años de lucha feminista, son la plena tendencia tras la serie de «Los Briderton». La moda evoluciona según lo hace la sociedad, se trata de un campo vivo, que va avanzando conforme el mundo evoluciona, y en muchas ocasiones, ha sido la moda el instrumento de la lucha feminista.

Desde no poder llevar pantalones, hasta la liberación de los escotes. Desde las primeras sufragistas hasta el día de hoy, hemos sido testigos de la lucha por una igualdad que aún a día de hoy no es real. En este terreno la moda ha cobrado un papel más que fundamental. La lucha feminista también se refleja en la vestimenta.

«La ropa no va a cambiar el mundo pero las mujeres que la llevan sí»

Anne Klein

Los colores de las sugragistas

Las mujeres empezaron con un movimiento reivindicativo por el derecho al voto, rompiendo así los estereotipos y las imposiciones de la época asignados a la mujer como mantenerse obediente para complacer los deseos masculinos, aunque hoy en día esto parezca impensable. Un largo camino desde 1848 hasta la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948, en la que se reconoció por primera vez el voto a la mujer como un derecho fundamental. No obstante esta lucha no se quedó ahí y aún hoy en día existen países que no permiten que la mujer tenga decisión política.

Esta lucha queda patente en la película Mary Poppins de Disney, estrenada en 1965 e ambientada en 1910, en plena reivindicación por el voto femenino.

No obstante, las sufragistas optaron por una vestimenta romántica y femenina, aunque para diferenciarse eligieron vestir con unos colores muy especiales. El verde para la esperanza, morado para la lealtad y blanco para la pureza son tres colores que marcaron la vestimenta del movimiento sufragista. Actualmente se ha quedado el morado como el color diferenciativo de la lucha por la igualdad.

La llegada del pantalón por Coco Chanel

Gabrielle Chanel más conocida como Coco Chanel marcó un antes y un después en el mundo de la moda con sus reivindicaciones feministas. Impulsó el pantalón para la mujer. En ese momento, la moda era una imposición para las mujeres, y ella encabezó la lucha por la abolición de los corsés que debieran resaltar la figura femenina con curvas muy marcadas.

Coco Chanel además puso de moda el corte garçonne (a lo chico) y sobre todo, la recordamos por ser pionera en poner los pantalones a las mujeres, no solo añadiéndolos a su colección sino que también luciéndolos ella misma. Hoy en día es una referente, tanto por su marca textil conocida en todo el mundo como por su lucha por la igualdad de las mujeres desde el mundo de la moda. Una de las primeras feministas que encontramos en la industria textil.

Coco Chanel, mujer pionera en llevar pantalones | VOGUE

Coco Chanel ha sido la encargada de convertir el vestuario establecido para los hombres, en un fondo de armario perfecto para las mujeres. Rompió todos los estereotipos que enmarcaban la vestimenta impuesta para las mujeres y liberó la moda impuesta para dar a las mujeres mayor comodidad y libertad de movimientos.

En 1926 el little black dress de Chanel apareció en el número de mayo de Vogue, demostrando su democratización. Este fue diseñado para permitir a las mujeres vestir de forma activa, con una vestimenta que le permitiera hacer todo tipo de actividad. Con la llegada de este vestido, se renunciaba al colorido y los excesivos volúmenes y se dotaba a la mujer de un carácter digno y respetable.

Las flappers cambian el paradigma

En los años 20 nacen una chicas modernas e independientes llamadas Flappers, que nacen a partir de los cambios sociales que trae la participación en la política de las mujeres. Durante estos años, la vestimenta pedía un toque unisex, que evitara las diferencias entre hombres y mujeres. La ropa holgada, que no marcara las caderas ni el pecho y los cortes de pelo estilo bob y garçonne fueron la tendencia de estos años. Los elementos masculinos fueron los absolutos protagonistas de los looks de las mujeres en estos años.

En los años 20 también las mujeres consiguieron muchas libertades como poder conducir o hacer algunos tipos de deportes, aunque es cierto que todas estas actividades se hacían en compañía de los hombres de una manera muy reducida. Por eso se acortan las faldas hasta la rodilla y se modifican los trajes de baño, dejando más piel a la vista. Gracias a este nuevo vestuario se comenzó la emancipación del cuerpo de la mujer y se perdieron los formalismos, con prendas más atrevidas, brillantes y llamativas. Salieron a relucir las piernas gracias a la invención de los pantys.

Del bañador al bikini

Los bañadores poco a poco fueron evolucionando, a medida que la sociedad evolucionaba, y que la mujer tomaba el sol e iba a la playa. Pero curiosamente lo hacían con incómodos bañadores muy recatados, incluso llegando a tener una especie de shorts. No fue hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial cuando se aceptó el modelo de dos piezas, un predecesor del bikini.

En el modelo de dos piezas, se consideraba el ombligo como una de las partes del cuerpo censurada, para la mujer claro, por lo que decidieron hacer las piezas de abajo por encima del ombligo.

En 1946 el ingeniero francés Louis Réard dio un pasó más allá e hizo la prenda de las braguitas más reducida y denominando a esta composición como ‘bikini’. Para mostrarlo escogió a la stripper francesa de origen italiano Micheline Bernardini debido a que muchas otras mujeres no se atrevieron a lucirlo. Se dice que este fue el primer bikini de la historia.

Presentación del bikini de Réard. 1946| Trendencias

Tras la II Guerra Mundial, los roles que adquiere la mujer se asemejan cada vez más al de los hombres, además se imponen los uniformes de trabajo. Todo esto hace desaparecer el corsé impuesto para embellecer la figura y se opta por una moda cómoda y con la que las mujeres puedan sentirse cómodas y libres. Un gran paso para las feministas de esta época, que en apenas 30 años han visto revolucionado su paradigma, aunque aún quedaba mucho camino por delante.

La liberalización sexual con la minifalda

A mediados de los años 60, la diseñadora británica Mary Quant creó las minifaldas y desató una auténtica revolución, ya que se convirtió en el símbolo de la lucha feminista que adoptaban las mujeres, tras mantenerse relegadas durante la guerra. Era un cambio de actitud de las mujeres por la igualdad.

El cambio de actitud feminista se convirtió en una liberalización sexual sin precedentes que vino impulsada con la aparición de las pastillas anticonceptivas, con lo que el sexo dejaba de ser un tema tan «tabú». La minifalda asumió una gran carga de significado feminista, que abogaba por la rebeldía y la independencia de las mujeres para que pudieran hacer y llevar lo que ellas quisieran. Algo que aún ha día de hoy se sigue cuestionando.

Reinvidaciñon a favor de la minifalda en Inglaterra | El País

El sujetador como símbolo de opresión de la mujer

La quema de sujetadores es considerado a día de hoy un símbolo de reivindicación feminista, comenzó realmente como una noticia falsa difundida por el Washington Post . Y es que el 7 de septiembre de 1968 tuvo lugar una manifestación a favor de la liberación femenina en Atlantic City a causa del sexismo que se mostraba en el concurso Miss América. En esta protesta las manifestantes «papelera de la libertad», donde las asistentes tiraban los denominados «instrumentos de tortura», como tacones o sujetadores. Además, pidieron a las autoridades quemar el contenido de esta papelera, a lo que las autoridades se negaron.

Protestantes contra el concurso Miss America| El Correo

Sin embargo, al día siguiente el Washington Post escribió que las feministas habían quemado sus sujetadores. Este mito mediático que jamás pasó dio la vuelta al mundo y se convirtió en un símbolo de liberación y fuerza femenina. En realidad jamás estuvo protagonizado por un sujetador, pero la quema ficticia de esta prenda dió al Feminismo más visibilidad de la que jamás había conseguido.

Las transparencias: de vulgar a elegante

Ya en los últimos años, el tul y los plásticos han cobrado protagonismo en nuestros armarios en forma de exponer nuestros cuerpos de forma orgullosa y natural. Las mujeres ya no se esconden, sino que se muestran empoderadas. Desde hace diez años, la mujer vive su momento de máxima autonomía y resplandor, por lo que es el mejor momento para la liberalización del cuerpo femenino, puesto que ya no se utilizan tejidos para taparlo o disimularlo, sino que se muestra tal y como es, sin miedo al mítico qué dirán.

Fusión entre la moda de ambos géneros: el unisex triunfa

A partir de 2016, son muchas las empresas que diluyen la diferencia de sexos en sus prendas. Esta tendencia, llamada multisex. Ropa básica, sin cortes ni escotes. Este tipo de ropa reflejan la evolución de la sociedad, y son una muestra de igualdad e inclusión entre sexos

Somos libres para utilizar la ropa con la que nos sintamos cómodos, sin necesidad de acudir a las etiquetas de “hombre” o “mujer” que abundan en las tiendas de ropa. Dejando atrás las etiquetas “masculino” y “femenino” descubrimos un tipo de ropa que hace sentir cómodo sin encasillar en los géneros.

Las mujeres y los hombres no tienen por qué elegir la ropa que se encuentra encasillada en su género, sino qu se tienen que sentir libres al ponerse lo que quieran. Esto nace con la eliminación del género binario. Esta ropa unisex no tiene límites y libera a la mujer de la moda y todos los estereotipos que le imponen los roles asociados a la «feminidad».

Ya no hay diferencias, y eso es fruto de toda esta lucha. Desde las sufragistas hasta hoy ha habido un largo camino en el que la moda ha jugado un papel fundamental para l@s feminista que siguen reivindicando la igualdad real en todos los ámbios. Y es que como Dior puso en uno de sus últimos diseños «Todos deberíamos ser feministas»

Foto Mariasun

Por:

Mariasun Sanchez

Lleno de vitalidad, en aspectos dulce pero también intenso, así es MOCCA. Puedes leernos tan rápido como si se tratara de una taza de tu café favorito.

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