Isabel Garrido
Fotografía Comareacast

Isabel Garrido: «Ver Netflix y que en el inicio esté tu cara es una locura»

La nueva promesa de Netflix ha debutado con la producción ‘El desorden que dejas’

La RAE define adicción como «afición extrema a alguien o algo». Algo tan sencillo como encender la televisión, seleccionar el título ‘El desorden que dejas’ y acomodarte en el sofá te inicia en el proceso. Fotografía gallega, calidad actoral y un guion real, la fórmula perfecta para no poder despegarte de la pantalla. «Un capítulo más y me voy a dormir» se convierte en una madrugada donde los minutos de la serie te absorben y eres uno más del pueblo de Novariz. Ya no hay quien te mueva del sofá, aunque sabes, en el fondo, que mañana lo lamentarás en el trabajo o la universidad. La nueva producción de la mano de Carlos Montero te hace entender por qué la cinematografía engancha. Es de esas series que ponen pausa a tu vida para darle play a la ficción.

Uno de los ingredientes para esta excelente composición audiovisual es la actriz Isabel Garrido, Nerea en la producción. Su fuerza, la intensidad y su lado feminista se encarnan en una niña de 17 años a la que todo lo que sucede en el instituto, le queda grande. Con ella, Garrido brilla en la pantalla y sientes que estas viendo actuar a la nueva promesa de las series españolas. Notas que te volverás adicta a todas sus interpretaciones, porque tiene la capacidad para dejarte con ganas de más.


Tus inicios son en teatro y ‘El desorden que dejas’ ha sido tu gran salto a la pantalla, ¿qué sentiste cuando te enteraste de que te ibas a embarcar en la aventura de una producción de Netflix de la mano de Carlos Montero, director de series como Élite?

Fue abrumador, pero la respuesta ha sido muy positiva y he aprendido mucho. Yo venía de hacer teatro en sitios muy importantes como el de Mérida o Sagunto, pero irónicamente la cámara, que es un universo tan pequeño, es enorme e impone muchísimo. Y sí, fue muy abrumador el hecho encontrarme con gente que admiraba tanto y que siempre había querido trabajar con ellos, pero al mismo tiempo eso me ayudó muchísimo a la hora de trabajar.

¿Y trabajar con Carlos Montero cómo fue?

Carlos es un director increíble y maravilloso, además de imaginativo. Como él había escrito la pieza, sabía muy bien lo que quería. Asimismo, al llevar tanto tiempo en la profesión, te sientes protegida, amparada y dices “si confía en mí, no se está equivocando”.

¿Tu niña interior se esperaba a vivir algo así?

Yo soy muy soñadora, pero con los pies en la tierra. Te dices a ti misma «Sí claro, Netflix», pero no te lo planteas en serio. Cuando sucede, flipas y le chocas los cinco a la niña de antes. Fue como decir “se puede”. Hay que soñar siempre en grande.

Nerea es un personaje que representa el carácter, el feminismo y la intensidad, ¿Isabel Garrido qué comparte con ella?

Nerea y yo nos pelearíamos mucho porque nos parecemos demasiado. Yo vivo todo con mucha intensidad y le pongo mucha pasión a las cosas, es algo que el personaje también hace. Nerea quiere mucho, espera mucho de los demás y da. ¿Qué pasa? Que cuando esos sueños, ese amor o esas ambiciones son frustradas, lo devuelve con ira, con esa agresividad y ese desapego de intentar mostrar un “no me está afectando tanto».

Es algo que hacen mucho los adolescentes y que seguimos haciendo al fingir que estamos por encima de ciertas situaciones. Pero con el tiempo, Nerea crecerá y se dosificará, como yo estoy haciéndolo. Es lo bueno de crecer y que el personaje también crezca. 

Isabel Garrido interpreta a Nerea. // Tráiler oficial de ‘El desorden que dejas’

¿Cómo viviste compartir pantalla con Inma Cuesta y Bárbara Lennie?

Les admiraba muchísimo de antes, seguía su trayectoria desde siempre. De hecho, cuando dudaba si dedicarme a la interpretación porque es un mundo muy complicado, yo me veía La Novia de Inma Cuesta. Ese es el nivel de fangirl y admiración que tengo por estas actrices.

Además, había visto Hermanas en el teatro con Bárbara Lennie. Entonces, cuando te llaman y te dicen que vas a trabajar junto a estas actrices, primero, te da miedo; y luego, descubres la oportunidad de aprendizaje. Lo mejor de los buenos actores es que te hacen a ti grande en escena, ellas lo hacen irremediablemente.

Si nos está viendo alguien que no ha visto la serie aún, aunque raro me parece, ¿por qué se la recomendarías? ¿Qué factor diferencial tiene respecto a otras series?

Tiene una calidad actoral que hacía tiempo que no se veía. Me parece que tener de cabeza de cartel a Bárbara Lennie o Inma Cuesta, pero luego bajar un poco más y ver a Aron Piper, un poco más y que esté Tamar Novas y Roberto Enrique… es una locura. Sabes que te van a atrapar y te lo vas a creer desde un principio, porque son reales interpretando.

Pero hay para todos los públicos, tiene una excelente fotografía natural. Los recursos se fingen en lo audiovisual, pero con Galicia no hace falta. Todo es real.

Luego, la historia está maravillosamente escrita y te come por dentro, quieres saber más y más. Yo la vi cuando se estrenó mundialmente y pocas veces me había enganchado tanto a una serie. Te pones un capítulo y acaba de tal forma que dices tengo que ver otro, otro y otro. Y al final, la terminas en un día o dos.

Aunque lo tuyo no sea el thriller, te vas a enganchar porque es irremediable. Está muy bien montada y guionizada, y creo que eso es lo que le diferencia de otras. 

«Lo mejor de los buenos actores es que te hacen a ti grande en escena, ellas lo hacen irremediablemente.»

ISABEL GARRIDO

Como dices, esta serie es de las que te enganchas y haces maratón en pocos días como ha ocurrido anteriormente con otras producciones de Netflix. Mientras estabas grabando, ¿sabías que iba a triunfar tanto la serie?

No. Yo cuando estaba grabando, sí que veía la calidad que estábamos creando. Como actriz te pone muy contenta y te anima a seguir, porque sabes que estás haciendo un buen producto. Sabía que la gente iba a saber apreciar la calidad de la serie porque es obvia, pero no me imaginaba que iba a estar de las primeras del mundo.

Viste la serie como una espectadora más, ¿cómo fue el momento en que te viste en la pantalla?

Me costó mucho tiempo asimilar que estaba en una producción de Netflix. Empecé a creérmelo cuando estábamos terminando el rodaje. No quería verla, pero me arrastró mi madre al sofá y me obligó a verla. Es raro verte en pantalla. Ver Netflix y que en el inicio esté tu cara es una locura. 

Roque Ruiz, Aron Piper e Isabel Garrido // Fotografía de «El desorden que dejas», Netflix.

Comentas que la viste con tu madre, ¿qué fue lo primero que te dijo tu madre al verte salir en la serie?

Mi madre estuvo muy callada, sorprendentemente, porque habla muchísimo como yo. Estábamos con una tensión extraña en el sofá porque intentábamos creernos que yo estaba en la televisión. También, repetía mucho los típicos comentarios de madre de “mira, qué guapa”. 

Lo que más comentó fue la escena en una fiesta, que estamos Roque y yo, donde aparezco fumando, y me dice: ¿qué haces fumando? ¿quién te ha dado ese cigarro? Eso fue lo más crítico que me dijo. Me decía: “Isabel, tú a mí no me decías que estabas fumando en la serie, eh” [entre risas].

Como espectadora que se ha leído el libro también, ¿notas muchas diferencias con la adaptación a la pantalla?

Suelo ser de las que se suele leer el libro antes, me gusta ser así de friki. Cuando me estaba leyendo el libro, pensaba que era muy fluido. Era como leer unos diálogos muy reales. Podía imaginármela en película, luego se hizo la serie y dije: “efectivamente, me voy a hacer productora”.

Me suele decepcionar mucho cuando se adaptan los libros, pero creo que El desorden que dejas se ha amoldado muy bien al formato audiovisual, no se deja nada. Encima al hacer serie hay aspectos en los que puedes trabajar más, como los personajes. Por ejemplo, Nerea no tenía tanta importancia en el libro como después en la serie.

Nerea (Isabel Garrido) // Netflix.

¿Cómo llevas la fama? ¿Has notado mucho el cambio desde que has aparecido en esta serie?

«¿Qué fama ni qué famo?» Es verdad que estas navidades, que estuve en La Coruña, me paró gente por la calle y fue muy extraño. Es gracioso el escuchar “es ella, es ella”. Estoy muy agradecida y me parece muy guay que la gente reconozca tu trabajo y te lo diga. Pero noto poca diferencia, un poco más de followers en Instagram y ya está. 

Todos sabemos que el mundo de la actuación es una montaña rusa, ¿tienes miedo a los parones escénicos que puedan surgir en el futuro?

Creo que miedo tampoco hay que tener. Sí que hay que tener respeto por la profesión, pero es irremediable. Cuando te dedicas a un oficio que no son unas oposiciones o un trabajo de funcionario, siempre existe ese miedo. Si es lo que te gusta, no paras ni descansas porque es lo que te apasiona, lo que llena tu alma de alguna manera. Lo importante es no perder la esperanza, continuar luchando y nadando contracorriente muchas veces. 

¿Algún sueño audiovisual que te gustaría cumplir?

Me gustaría trabajar con Greta Gerwig ya que admiro cómo trata la feminidad y el papel de la mujer desde su dirección. De actores internacionales, me encantaría trabajar con Saoirse Ronald, una actriz increíble, y Timothée Chamalett, que es una locura.

Además, Mario Gas, Romeo Castelucci o Bob Wilson son directores de teatro que me vuelven loca. Y en lo audiovisual, María Hervás. Irremediablemente me voy al teatro.

Por lo que mencionas, ¿sigues teniendo el gusanillo de teatro entonces?

Sí, yo creo que el teatro es la madre de la interpretación. Odiaría dejarlo de lado porque es una liberación, es otro tipo de interpretación y otra manera de vivirla. Es una adicción.

¿Algún futuro proyecto que nos puedas desvelar?

Ahora estamos con la serie Acacias 38 y no puedo decir nada más. Estamos trabajando en ello y me veréis en la pantalla. 

Por:

Patricia Lizeviche Martín

Lleno de vitalidad, en aspectos dulce pero también intenso, así es MOCCA. Puedes leernos tan rápido como si se tratara de una taza de tu café favorito.

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