jauría obra la manada
Fotografía de Emmanuel Fernández

Jauría, la obra sobre el caso de La Manada, llega a los escenarios argentinos

7 de julio de 2016. 3 de la mañana. Fiestas de San Fermín. Cinco hombres que se hacían llamar «La manada». En el centro de Pamplona, se encuentran con una joven de 18 años y le proponen acompañarle al coche. A mitad de camino, uno de ellos entra a un portal, agarran a la chica y la introducen dentro. «El único objetivo era buscar su propio y exclusivo placer sexual, utilizando a la denunciante como un mero objeto con desprecio de su dignidad personal», afirma la sentencia del caso de La Manada. Estos hechos consiguieron que la sociedad se volcara ante la necesidad de un cambio urgente en los procesos judiciales de violencia sexual. Ahora, la obra de Jordi Casanovas, basada en las transcripciones del juicio, llega a los teatros de Argentina de la mano del director Nelson Valente.

Martín Slipak, actor de Jauría, habla sobre la pieza del juicio que conmovió a España y el resto del mundo

¿Qué enseña Jauría al espectador?

Jauría no intenta enseñar nada. Visibiliza cómo la sociedad y la justicia se maneja con términos violentos y patriarcales. Simplemente muestra un hecho, objetivamente, que se replica a diario y en todas partes del mundo, como es el abuso y la violación. Jauría reproduce los testimonios reales de una joven violada, sus agresores, los abogados y los jueces, en un juicio por violación. Lo emblemático del caso es que la violencia no está dada explícitamente, sino que una serie de factores determinados hacen que la víctima no pueda defenderse.

¿Qué recomendaciones os ha dado Nelson Valente para llegar al público con una obra tan dura?

Es imposible encarar un trabajo de esta magnitud en donde se ponen en juego este tipo de conceptos, si no es desde un lugar de respeto y cuidado. Nelson se enfocó en que no olvidáramos que los testimonios eran reales y requerían objetividad en nuestra actuación. Si nosotros reforzábamos nuestra opinión sobre La Manada, no le íbamos a permitir al público tener su propia apreciación del caso. Hubiera sido un error añadir dramatismo en la obra porque demasiado dramática es la realidad de la que estamos hablando.

Hubiera sido un error añadir dramatismo en la obra porque demasiado dramática es la realidad de la que estamos hablando.

MARTÍN SLIPAK

 ¿Cómo es encarnar un personaje como es uno de los integrantes de La Manada?

Fue difícil. Requirió esfuerzo no juzgar al personaje, sino mostrar objetivamente su testimonio. Me obsesionó cuál fue la estrategia que ellos utilizaron en el juicio y frente a los medios de comunicación. De hecho, la defensa de los agresores reproduce la forma de abuso y exposición despiadada de la víctima en el juicio. Creo que ese lugar en donde se pararon estos violadores, era el lugar en donde nosotros debíamos situarnos frente al público. Un lugar de impunidad, pero también de victimización como forma de defensa. 

¿En algún momento el personaje te ha superado y ha aparecido tu persona en un ensayo?

Es imposible que uno mismo no aparezca en el trabajo. Sería un accionar mágico que desaparezca uno por completo y aparezca un personaje. No trato de desaparecer como entidad cuando actúo. Por lo contrario, intento que mi persona sea atravesada por un material específico y eso genere lo que el público ve como un personaje. 

Desde el personaje de un violador en la obra, ¿qué mensaje te gustaría hacerle llegar al público?

No quiero ser el portador de ningún mensaje especifico. Quiero ser parte de un movimiento que le dice NO a la violencia machista. En Argentina, esta obra es un «granito» de arena más para las cuestiones que necesitan y se quiere cambiar. La violencia hacia la mujer, la justicia patriarcal, el aborto legal son tópicos y derechos por los que increíblemente se sigue luchando. Si desde el teatro podemos contribuir a que estas cosas cambien, entonces nuestra labor como artistas cobra un significado mucho más grande y profundo.  

Trailer de la obra Jauría, un juicio que marca un antes y un después.

El guion de Jordi Casanovas se basa en los testimonios de la víctima y los acusados. ¿Cómo viviste la primera lectura de los diálogos?

La verdad es que yo vi Jauría en España, tras una recomendación, sin saber que unos meses después Sebastian Blutrach me ofrecería ser parte del elenco en mi país. Por lo tanto en mi lectura, ya conocía la obra. No voy a negar que esta pieza se quedó tanto en mi cabeza, que al leerla no podía quitarle el tono español. Sin embargo, la temática de la obra es tan universal y ocurre tanto en Argentina que inmediatamente pude ubicar al texto en esta territorialidad.

A pesar de ser un caso ocurrido en España, ¿crees que también es un suceso social que tiene su presencia en la población argentina?

La violencia, tanto sexual como física, es la moneda corriente en este país. Lo más preocupante es que el hombre no parece querer cambiar esto. Cuando al hombre se le señala su machismo, lo reivindica y aumenta. Por suerte, muchos hombres están alzando la voz para que las masculinidades revisen sus privilegios e intenten rectificar. Es una lucha grande ya que venimos de un legado de reivindicación del machismo, tanto en España como aquí, y es horroroso. Ojalá se produzca un cambio para vivir en una sociedad menos violenta y disparatada.

¿Qué opinas de la actuación de los jueces y el trato mediático ante el caso?

Es preocupante que los jueces revisaran la sentencia tras la presión social. Preocupante, pero no extraño ya que la justicia y los medios de comunicación son patriarcales y machistas. Los dueños y directores de medios suelen ser hombres y al analizar la cobertura española del caso de La Manada, vi cómo se ponía en duda la culpabilidad de los acusados y, a su vez, se dedicaban a poner a la víctima en el lugar de incitadora bajo el famoso “algo habrá hecho” o “se lo ha buscado”.

Al analizar la cobertura española del caso de La Manada, vi cómo se ponía en duda la culpabilidad de los acusados y, a su vez, se dedicaban a poner a la víctima en el lugar de incitadora bajo el famoso “algo habrá hecho” o “se lo ha buscado”.

Martín Slipak

¿Ocurre igual en Argentina?

Funciona de la misma manera. En los femicidios, aparece nítidamente la cara de las víctimas por televisión; y a los asesinos y violadores, se los pixela para protegerlos. Los medios tienen una incidencia grande en la construcción ideológica de la gente. Es muy importante detectar esto y darse cuenta que el mensaje de los medios suele inflamar la llama de la violencia, en lugar de desactivarla.

¿Por qué es necesario ir a ver la función?

No puedo decir que sea necesario ver una obra de teatro. Creo que es más imprescindible dejar de ser violentos en nuestras casas y en la calle. Revisarnos como hombres. Eso sí, si la obra puede contribuir a que estas violencias desaparezcan, entonces están invitados a ver la obra y revisarnos como sociedad.  

«Los medios tienen una incidencia grande en la construcción ideológica de la gente. Es muy importante detectar esto y darse cuenta que el mensaje de los medios suele inflamar la llama de la violencia, en lugar de desactivarla».

MARTÍN SLIPAK

Martín Slipak
Martín Slipak // Fotografía de Distrito Arte

Actor argentino de teatro, televisión y cine. Ha interpretado en producciones como Una bestia en la luna, Trátame bien o Sin retorno. Gracias a sus trabajos, obtuvo varios galardones: Actor Revelación en los Premios ACE (2002) o Mejor actor de reparto en los Premios Sur (2010). Actualmente se encuentra interpretando en la pieza Jauría y dirigiendo un cortometraje.

Fotografía de portada: Emmanuel Fernández

Por:

Patricia Lizeviche Martín

Lleno de vitalidad, en aspectos dulce pero también intenso, así es MOCCA. Puedes leernos tan rápido como si se tratara de una taza de tu café favorito.

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